La Alegría que Recuerdo, la Nostalgia que Cargo

Hoy salí de la universidad y pasé por la papelería a comprar materiales. Intenté pagar con mi tarjeta, pero estaba al límite. Menos mal llevaba algo de efectivo. Sentí una mezcla rara entre frustración y un recuerdo dulce.

Pensé en cuando tenía quince años y la alegría era simple: caminar con mis amigas sin fotos, sin filtros, sin preocuparnos por si ese momento era “publicable”. La alegría era mía, no de mis seguidores.

Mi alegría era mía… hasta que empecé a publicarla.

Ahora siento que la versión perfecta que publico me está costando más de lo que imaginé: dinero, energía, autenticidad.

Hoy casi borro mi cuenta.
Casi desaparezco del mapa digital.

Pero me dio miedo.
No miedo de perder mis fotos… sino miedo de que la gente descubra que todo ha sido una fachada.

Mientras lo pienso, mi feed sigue mostrando a una Lucía feliz y brillante. Una Lucía que se parece cada vez menos a mí.

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